La RSCE recomienda recuperar progresivamente horarios y hábitos después de unas semanas con más tiempo en familia y rutinas diferentes. Los cambios bruscos pueden generar inquietud, alteraciones del sueño o del apetito y dificultades al volver a quedarse solos.
Después de varias semanas con horarios más flexibles, más tiempo en familia, cambios en la actividad física y, en muchos casos, viajes y nuevos entornos, septiembre trae de nuevo la rutina. Recuperar de golpe sus horarios habituales puede generar estrés y hacer necesario un periodo de adaptación.
Aunque no viven el síndrome postvacacional como las personas, una vuelta repentina puede provocar cambios en el sueño, falta de apetito, irritabilidad, ansiedad o alteraciones de comportamiento. Por ello, la Real Sociedad Canina de España (RSCE) recomienda hacer esta transición de forma progresiva y ofrece cinco claves para ayudarles a recuperar sus hábitos y volver a la normalidad.
#Recuperar poco a poco los horarios de descanso
Los perros se benefician de rutinas predecibles. Si durante las vacaciones han cambiado sus horas de sueño, conviene adelantar o retrasar progresivamente la hora de acostarse y levantarse hasta recuperar el horario habitual. Los cambios repentinos pueden generar inquietud y dificultar su adaptación.
#Volver a ordenar las comidas
Recuperar horarios regulares ayuda también a restablecer su rutina alimentaria. Si durante las vacaciones ha variado mucho su actividad, puede ser un buen momento para comprobar que la cantidad de alimento sigue siendo adecuada a su edad, tamaño y necesidades.
Si la falta de apetito o cualquier otro cambio en la alimentación persiste, conviene consultar con el veterinario.
#Adaptar de nuevo el ejercicio físico
Más playa, excursiones y paseos largos pueden haber aumentado considerablemente la actividad física durante las vacaciones. La vuelta no debería significar pasar de golpe a una vida mucho más sedentaria.
Los paseos, juego y ejercicio deben mantenerse adaptados a la edad, condición física y necesidades de cada perro, buscando un equilibrio que permita gastar energía sin provocar fatiga o sobreesfuerzo.
#Acostumbrarle de nuevo a quedarse solo
Puede ser uno de los cambios que más note. Si durante las vacaciones ha pasado prácticamente todo el día acompañado, es recomendable recuperar las ausencias de forma progresiva, empezando por periodos cortos y aumentándolos poco a poco.
Ladridos, inquietud o destrozos pueden indicar que está teniendo dificultades para quedarse solo. Si estas conductas aparecen de forma persistente, conviene buscar asesoramiento profesional.
#Mantener la estimulación y el vínculo
Tras las vacaciones, reservar cada día un tiempo de calidad para tu perro ayuda a hacer más llevadera la vuelta a la rutina. Juegos de olfato, pequeños ejercicios o momentos de interacción mantienen su mente activa, reducen el aburrimiento y refuerzan el vínculo con la familia en una etapa en la que puede notar más la ausencia y los cambios de horarios.
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