La RSCE recomienda no poner gafas a los perros ni obligarlos a mirar el eclipse de sol del 12 de agosto

 

 

La oscuridad repentina y, sobre todo, las aglomeraciones y los cambios de comportamiento de las personas pueden generar inquietud en algunos animales. La organización ofrece una serie de consejos para disfrutar del fenómeno sin provocar estrés ni situaciones de riesgo.

 

La Real Sociedad Canina de España (RSCE) recomienda no colocar gafas para eclipses a los perros ni obligarlos a mirar directamente al Sol durante el eclipse del próximo 12 de agosto. También aconseja mantenerlos vigilados, ya que la oscuridad repentina puede alterar el comportamiento de algunos animales.

La Comisión Científica de la RSCE recuerda que los perros no suelen mirar directamente al Sol por iniciativa propia. El riesgo puede aparecer cuando se intenta dirigir su atención hacia el fenómeno, sujetarles la cabeza para hacer una fotografía o colocarles unas gafas que no han sido diseñadas para ellos.

Las gafas homologadas que se comercializan para observar el eclipse están concebidas para las personas y no deben utilizarse en animales. Además de causarles incomodidad o estrés, el perro puede intentar quitárselas, morderlas o ingerir alguna de sus piezas.

La RSCE señala que la mayoría de los perros reaccionará más a los cambios que se produzcan a su alrededor por concentraciones de personas, ruido, excitación o alteraciones de sus rutinas, que al propio eclipse. La oscuridad repentina puede desconcertar especialmente a aquellos animales que ya presentan ansiedad, miedo al ruido o una mayor sensibilidad a los cambios.

Para disfrutar del eclipse de forma segura, la organización recomienda seguir una serie de pautas y recuerda que atribuir a los perros reacciones o necesidades humanas puede generarles estrés o situaciones de incomodidad innecesarias.

 

  1. No colocarle gafas ni dirigir su mirada hacia el Sol. El perro no necesita observar el eclipse y no debe ser forzado a hacerlo, tampoco para tomar fotografías.
  2. Mantener una rutina tranquila. Conviene actuar con normalidad y evitar generar un ambiente de alarma o excitación excesiva.
  3. Evitar aglomeraciones. Si la observación se realiza en un lugar concurrido, con ruido, tráfico o mucha actividad, puede ser preferible dejar al perro en casa, en un entorno conocido.
  4. Llevarlo sujeto e identificado. Si sale al exterior, debe ir con correa y correctamente identificado para evitar fugas ante un posible sobresalto.
  5. Prestar atención a posibles señales de estrés. Jadeo excesivo, temblores, gemidos, inquietud o la búsqueda de un escondite pueden indicar que el animal necesita alejarse del ruido y permanecer en un lugar tranquilo.
  6. Protegerlo también del calor. En pleno mes de agosto, el principal riesgo sigue siendo la temperatura. Es importante disponer de agua fresca, sombra y evitar los paseos durante las horas de mayor calor.

Según el presidente de la RSCE, José Miguel Doval, “el eclipse no representa en sí mismo una amenaza para los perros. El verdadero riesgo procede de determinadas conductas humanas y del entorno multitudinario y de agitación que puede generarse alrededor de este fenómeno. Por eso, no debemos obligarlos a participar en la experiencia como si la vivieran igual que nosotros ni atribuirles necesidades que no tienen. Mantener sus rutinas, evitar situaciones de estrés y respetar su comportamiento natural es la mejor forma de protegerlos”.



 

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