EL FALSO MITO DEL «SUPERMESTIZO»

Artículo de opinión

La ciencia no enfrenta a los perros de raza con los perros mestizos. Lo que distingue es la cría responsable de la reproducción aleatoria.

 

Durante décadas se ha repetido una frase tantas veces que ha acabado convirtiéndose casi en una verdad incuestionable: «Los perros mestizos son más sanos que los perros de raza». La escuchamos en conversaciones cotidianas, la leemos en los medios de comunicación, aparece en campañas de sensibilización y, cada vez con mayor frecuencia, forma parte del debate sobre el bienestar animal. El problema es que esta afirmación, presentada como una verdad absoluta, no refleja con precisión lo que realmente demuestra la evidencia científica.

 

Cuando los mitos sustituyen a la evidencia, las consecuencias trascienden el ámbito canino. Influyen en la percepción pública, en el debate veterinario y, en última instancia, en la legislación sobre bienestar animal. No hay duda de que determinadas enfermedades hereditarias son más frecuentes en algunas razas. Del mismo modo, el cruce entre poblaciones genéticamente diversas puede reducir la expresión de algunos trastornos recesivos gracias al conocido fenómeno del vigor híbrido. Sin embargo, esto no justifica concluir que los perros mestizos sean, por naturaleza, más sanos.

 

Los grandes estudios epidemiológicos y genéticos han mostrado, de forma consistente, una realidad mucho más compleja. Algunas enfermedades hereditarias son, efectivamente, más prevalentes en determinadas razas; muchas aparecen con una frecuencia similar en perros mestizos; y otras incluso son más frecuentes en poblaciones mestizas. La ciencia nunca ha demostrado la existencia de un «supermestizo». Lo que sí demuestra es algo mucho más importante: la salud depende de las decisiones de cría, no de la existencia o no de un pedigrí. La diferencia fundamental reside en la selección.

 

La mayoría de los perros mestizos proceden de cruces no planificados o sin una gestión genética. Se desconoce su ascendencia, rara vez se realizan pruebas para detectar enfermedades hereditarias, no se evalúa la compatibilidad genética y no existe un objetivo de cría definido. En consecuencia, su resultado genético depende, en gran medida, del azar.

 

El azar puede producir perros excepcionalmente sanos, sí… pero también puede dar lugar a perros portadores de múltiples enfermedades hereditarias. Los criadores responsables siguen un modelo completamente diferente. Durante generaciones han seleccionado a sus reproductores en función de la salud, el temperamento y la funcionalidad. Hoy, complementan el análisis tradicional del pedigrí con pruebas de ADN, herramientas genómicas, evaluaciones ortopédicas, revisiones oftalmológicas y cardiológicas, estudios de diversidad genética y bases de datos internacionales sobre salud. El objetivo no es crear perros perfectos —la biología no permite la perfección—. El objetivo es reducir las enfermedades hereditarias evitables mediante decisiones fundamentadas en el conocimiento científico. La genética moderna es, ante todo, una herramienta preventiva. Los genes no distinguen entre perros de raza y perros mestizos. Las variantes genéticas responsables de enfermedades están presentes en toda la población canina. La verdadera diferencia radica en saber que esas variantes existen y en utilizar esa información de forma responsable al planificar las futuras generaciones. Por eso, el debate nunca debería plantearse como una confrontación entre perros de raza y perros mestizos. Todos los perros merecen los mismos cuidados, bienestar y respeto. La verdadera diferencia está entre una cría basada en el conocimiento científico y una reproducción dejada al azar.

 

Por este motivo, las organizaciones caninas nacionales, la Fédération Cynologique Internationale (FCI) y el resto de organizaciones internacionales comprometidas con la salud canina tienen una importante responsabilidad. Debemos explicar activamente que la cría responsable no forma parte del problema; es una de las soluciones. Apoyar a los criadores responsables significa apoyar la mejora genética basada en la ciencia, la prevención de enfermedades, la preservación de la funcionalidad de las razas y el bienestar canino a largo plazo.

 

Promover perros de raza criados de forma responsable no disminuye el valor de los perros mestizos. Lo que promueve es un modelo de cría basado en la evidencia, la planificación y la responsabilidad, en lugar del azar. Este mensaje también debe llegar a los legisladores. La futura legislación sobre bienestar animal debería reconocer expresamente la cría selectiva responsable como una de las estrategias más eficaces a largo plazo para reducir las enfermedades hereditarias, mejorar la salud canina, preservar los recursos genéticos y abordar las causas profundas de la cría irresponsable, la negligencia y el abandono.

 

La verdadera elección nunca ha sido entre perros de raza y perros mestizos. La verdadera elección es entre una cría guiada por la ciencia… y una cría dejada al azar.

 

 

José Miguel Doval

 

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